El volante
chileno, alcoholizado, destrozó su Ferrari en la noche del martes cuando volvía
a la concentración en Pinto Durán; Hoy, con tristeza, dio la cara y habló con
los medios.
El jugador
ingresó a la sala de prensa e hizo su descargo. No aceptó preguntas de los
periodistas.
"Hola a todos, quiero contar lo que sucedió. Ayer
fui al casino, tomé dos tragos, después tuve un accidente que todos saben. Puse
en riesgo la vida de mi mujer, en riesgo la vida de muchas personas, estoy muy
arrepentido por eso. Quiero darles las gracias a todas las personas que me
ayudaron en este tiempo que estuve con la policía y con todo lo que pasó
después", reconoció el volante.
Cuando quiso seguir
hablando, se quebró, y entre lágrimas se mostró arrepentido: "Quiero
disculparme con mis compañeros y con el cuerpo técnico, con los dirigentes, con
la gente, con todo un país. Me cuesta mucho hablar, estoy muy avergonzado de lo
que pasó, lo único que me queda es pedir disculpas, sentir el apoyo de la gente
y demostrar dentro de la cancha que esta oportunidad que se me está dando, es
por algo. Así que vuelvo a pedirles disculpas a todos. Creo que les fallé a
todos y voy a tratar de dar lo máximo para tratar de ser campeones".
La justicia chilena sólo le
saco la licencia de conducir y no volverá a manejar por dos años. Su
entrenador, Jorge Sampaoli, salió a bancarlo y aclaró que no tomará ninguna
medida: “Seguramente cometió un error y no llegó a horario, más allá del
accidente. Pero necesitamos incluirlo. Arturo es muy querido por el plantel.
Estaban todos preocupados por la situación, dolidos. Es mucho más fácil excluir que
incluir”, reflexionó el argentino.
Para terminar, no cree que
esta situación perjudique al resto del equipo: “Este accidente no va a afectar
en nada en lo que viene haciendo Chile. Ahora tenemos que tratar de estimularlo
para que siga jugando al fútbol, que es lo que mejor hace. En este momento, a
Arturo hay que meterlo en lo deportivo, incluirlo, y hacerle saber que mucha
gente está esperanzada por él", finalizó.
La joven estrella de
Juventus y Chile ya había protagonizado un hecho similar en 2011. Junto con
Gonzalo Jara, Jean Beausejour, Jorge Valdivia – integrantes del actual plantel-
y Carmona llegaron alcoholizados a la concentración argumentando haber
participado de un bautismo. El entrenador de aquél entonces, Claudio Borghi,
los sancionó por 10 partidos.

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