Para inaugurar la sección, había muchos jugadores de los
cuales escribir, miles de cracks que pisaron el verde césped e hicieron vibrar
a propios y extraños. La duda era enorme, las posibilidades eran muchas. Hasta
que el domingo, terminando la tarde, vi al concertista despidiéndose, alzando
la gloria en forma de copa orejona. La duda desapareció instantáneamente.
Difícilmente la pelota extrañe tanto a alguien como va a
extrañar a Xavier Hernández Creus, Xavi para los amigos y admiradores del
talento en estado puro. “Chiquito y lento, pero rapidísimo de mente” se definió
el mismo, brillante, simple pero brillante definición, muy parecido a lo que
hacía con la pelota.
Quizás Xavi no sea recordado por un gol, por inventar un
lujo o por su potencial físico, pero sí por su cerebro, sin dudas el nacido en
Terrasas allá por 1980 va a ser recordado por su inteligencia y su tan delicada
y depurada técnica.
Hay corrientes que piensan al fútbol como fenómeno
sociocultural, otras que lo definen sólo como un juego, otras que lo definen
como la más grande y popular de las mafias y por último, un puñado de locos,
soñadores que vieron jugar a Xavi, que dicen que el fútbol es arte.
Ningún ser humano que haya visto a Baryshnikov, puede decir
que lo que hizo, hace y hará Xavi no es propio de un
excelso bailarín, esa forma de matar el esférico tan sutil, tan delicada,
parece que le estuviera diciendo “Ven y quédate conmigo, para siempre” y la
pelota hipnotizada no se despega del botín derecho de semejante poeta. Xavi
entonces, además de bailarín es poeta, Xavi es un artista. Y entonces, este
puñado de locos tiene razón, el futbol es un arte, sino busquen el video de
como baja la pelota previo a su hermosa asistencia para Messi en el 4-0 contra
el Santos en el Mundial de Clubes 2011, si eso no es catalogado por la Unesco
como arte contemporáneo, el mundo definitivamente perdió el sentido del gusto.
Volante interno por derecha, volante central, mediocampista
ofensivo, organizador, volante defensivo, cómo hacer para catalogar la función
de Xavi en una cancha si era todo lo dicho anteriormente, entonces lo definimos
como un anarquista, pero un líder del anarquismo, el que maneja el ritmo de la
vida de la gente que está a su alrededor, maneja el tiempo de sus contarios, un
líder cuasi dictador, pero que no hacía uso de la coerción para lograr su fin,
sino que hipnotizaba con su arte y no dejaba que nadie más hiciera su voluntad.
Tiene detractores, como todo talentoso, aquellos dicen que
sin Guardiola no hubiese sido nadie, que hasta los 28 años era la sombra de
Deco, que sin Messi todo lo que gestaban no tendría sentido. Hay muchos
críticos del arte, quizá no se acuerden del gol al Madrid en 2003 de
emboquillada a Casillas, mostrando un virtuosismo único ante el pase de
Ronaldinho, quizá no recuerden que los grandes artistas, salvo contadas
excepciones, hacen sus ópera mater cuando poseen cierta experiencia que los
ayude a volar mejor, más alto y brillar con más esplendor que cualquiera.
Este petiso, de 500 partidos en el Barcelona, de 85 goles, un
sinfín de asistencias y con 25 títulos en su haber, demostró que el fútbol,
bien jugado, como él lo juega, puede ser el más bello arte que haya habido en
la historia del planeta.

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